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EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Esta es una historia "leída", no escuchada de primera mano.
Un joven paseaba por la noche con su perro en un gran descampado. Estaban solos, así que miró hacia el cielo atraído por una luz que, a toda velocidad, se dirigía hacia él. Abrió mucho los ojos y tuvo que repetirse que aquello que veía era real. Un objeto enorme en forma de óvalo de unos veinte metros de longitud se posó en tierra, junto a él y a su perro.
Se asustó, es más, tuvo pánico, sin embargo una extraña sensación de tranquilidad le inundó hasta tal punto que de pronto se sintió confiado. Aquella paz penetró en su cerebro, en su alma.
Se abrió una puerta y dos humanoides altos, muy similares a los seres humanos pero con brazos y piernas más largos, descendieron hasta el suelo.
No hablaron, pero con gestos le invitaron a seguirle hasta el interior de la nave.
Él les siguió y una vez dentro le condujeron por un pasillo hasta una sala donde había cuatro o cinco seres más, iguales que sus anfitriones.
Se dejó hacer. Le tumbaron en una camilla y le durmieron.
Al despertar, uno de los seres que estaba con él, pasó su mano por la cabeza y le dijo "gracias". Después le invitaron a salir de la nave. Todo ocurrió con tranquilidad.
Al salir vio que ya estaba amaneciendo y su perro le esperaba solitario en el descampado.
El objeto volante salió disparado hacia el firmamento a una velocidad alucinante.
El chico se sentía aturdido, abobado, com adormecido, sin embargo continuaba en él la misma sensación de paz y tranquilidad que los seres le habían transmitido.
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