La Casa de Kruela

La leyenda de ´La Pascualita´

Escrita por: Jordi Guasch


Foto realizada en 1999
Jordi Guasch investigó la famosa leyenda del maniquí conocido como "LA PASCUALITA". No te pierdas este trabajo, fotografías incluídas y notas añadidas.

¿Maniquí? ¿Chica embalsamada? Jordi nos lo cuenta todo.

LA “PASCUALITA”

La leyenda de “La Pascualita”
Por Jordi Guasch
 

En febrero de 1997, conocí en Chihuahua (Norte de México) aCarmen, una muchacha estupenda. Una noche andábamos paseando por una de las calles Carmen y Jordi Guaschdel núcleo urbano. De repente, pidió que me detuviera en una esquina, frente al escaparate de una tienda. Allí se encontraba una hilera de maniquís con vestidos nupciales. Pretendió que fijase la mirada en uno determinado. Debía observar sus ojos y luego sus manos. Seguidamente, ante mi asombro, me explicó que esa figura, con su extraño parecido a un ser humano, escondía varias leyendas estremecedoras. Carmen había oído decir quesu cabello, parte del rostro, ojos y manos, pertenecían al cuerpo embalsamado de “La hija de la Pascualita”. Entonces empecé a contrastar las diferentes versiones de aquella fascinante leyenda urbana.
 

Un 25 de marzo de 1930, día de la Encarnación, arribó a la ciudad de Chihuahua, al popular aparador de “La Popular” (La Casa de la Pascualita), un maniquí que parecía la imagen viviente de su propietaria, la señora Pascualita Esparza Perales de Pérez, y su hermana Cuca. La gente murmuraba sobre el hecho de que fuese el cuerpo embalsamado de la hija de Pascualita. Ella jamás lo desmintió, y la prensa se hizo eco del asunto. La misma Pascualita exhibía recortes de diario en el aparador de “Chonita”, como originalmente bautizaron a la figura, por haber llegado el día de la Encarnación.
Foto realizada en 1999

La gente venía de diversas partes del estado para contemplar a la “Pascualita”, nombre con el que definitivamente se la conoció. En ocasiones, debido a la extrema aglomeración de gente, el tráfico de la Calle Libertad llegó a suspenderse. La dueña de la tienda recibía numerosas acusaciones por teléfono, pues aquello iba en contra de lo moral. También recibía numerosas visitas que ante el menor descuido, clavaban sus uñas en la cara del maniquí, dejándole huellas que permanecerían durante décadas.
Mano de la Pascualita

Ante las amenazas, Pascualita optó por hacer público que no se trataba de un cuerpo embalsamado. El hecho es que “Chonita” requería una serie de cuidados especiales, pues al menos era cierto que tenía cabellos, cejas y pestañas naturales insertadas una por una.
 

En una ocasión llegaron al establecimiento unos judiciales con la orden de realizar una investigación. Pascualita les pidió que volviesen más tarde, ya que “Chonita” se encontraba en su baño. Los policías acumularon más dudas e insistieron en verla, con lo que el maniquí fue sacado envuelto en una bata, y con una toalla cubriendo su cabello. Sólo se les permitió revisar el rostro, por una cuestión púdica, marchándose los agentes aún más inseguros.
 
 

Historias de la "Chonita"
 

El paso del tiempo ha generado variopintas historias. Se dice que el día de la boda de la hija de Pascualita, cayó un animal ponzoñoso en la corona de la Pascualita tras el escaparate. 1999.novia, lo que provocó que muriera ante el altar, y debido a ello, su madre decidió “inmortalizarla” vestida siempre con aquel terno nupcial. Se comenta que camina de noche por la tienda y calles de su barrio, que se cambia de indumentaria si no le gusta o derrama lágrimas en cierta época del año.
 

Otra versión se refiere al viaje de Pascualita a la capital. Allí se prendó de un maniquí traído de París, expuesto en la prestigiosa tienda “El Puerto de Liverpool”, donde adquiría telas, azahares y ramos. Insistió en comprarlo ante la rotunda negativa del propietario, que al fin cedió ya que los beneficios de la compra de la dama chihuahuense eran superiores que si vendiese la hermosa figura. De hecho, Pascualita le intimidó con no volver a surtir más telas de “El Puerto de Liverpool” si el maniquí no le era vendido.
 

También se rumorea que fue traído expresamente de París a petición de la insistente señora sin pasar por intermediarios. Era tanta la admiración que causaba entre la gente, que un poderoso chamán de tierras lejanas, pasó por el escaparate y se enamoró inmediatamente de “Chonita”. Utilizó su magia para darle vida. Vivió dos meses en Chihuahua y cada noche, al dar las diez, esperaba a su “amante” en la calle Victoria. Llevándola del brazo, visitaba los mejores lugares de entonces, como el hotel Hilton, la cafetería de la esquina o el casino.

Pascualita tras el escaparate con Jordi, en el 2003
En 1988 acudió al establecimiento una mujer explicando que hace años estaba en la esquina de la calle frente a la figura. En ese momento pasó por allí su celoso novio y le disparó. Lo último que vio ella al ir perdiendo el sentido fue el rostro de la “Pascualita”. Despertó más tarde en el hospital, convencida de que ésta le había salvado, y desde ese día dedicó sus plegarias a la espectral novia.
 

Me explicaron otra fantástica versión sobre la enigmática novia, y es que un pretendiente celoso la apuñaló cuenta ésta se encontraba en el altar, celebrando su matrimonio con otro joven del que verdaderamente estaba enamorada. La repentina muerte conmocionó tanto a su progenitora, que ésta se empeñó en mantener su belleza intacta, exhibiéndola ante todo el pueblo de Chihuahua.

Pascualita por detrás, desde dentro de la tienda.
Un sábado de 1993, por la tarde, un conjunto “norteño” tocó más de dos horas frente al aparador, ocasionando el tumulto del gentío ensimismado por la serenata. Se trataba del encargo de un admirador de la “Chonita”. Esta y otras muchas historias alrededor de la misteriosa joven, han llamado la atención de la televisión Azteca, así como de periódicos del país e internacionales.  Muchas personas acuden a la tienda y los familiares de la antigua dueña atienden con simpatía a las preguntas sobre la leyenda, siendo una gran satisfacción que se recuerde a su tía Pascualita.
 

Regreso a México
 

En septiembre de 1999 volví a Chihuahua, y visité de nuevo “La Popular”, donde pude obtener nuevas leyendas sobre el supuesto origen del maniquí. Una de ellas nos habla de que la hija de la Pascualita, por su mal comportamiento, recibió una “maldición” y fue embalsamada a fin de preservar su innata belleza física. Los baños de la “Chonita” se efectuaban cada sábado con champú y una serie de cuidados propios de cualquier persona. La maquilladora de la figura, ante el enojo de otras empleadas, acostumbraba a  maquillarla exageradamente, y el excesivo maquillaje acabó por disminuir la imagen natural del maniquí, que eso sí, portaba los más suntuosos vestidos diseñados por la misma propietaria.
Primer plano de la cara. 1999.

Algunas empleadas, y eso lo comprobé personalmente, se niegan en ocasiones a vestirla, ya que se cambia de traje por las noches. Más de una trabajadora dejó su empleo ante los supuestos paseos nocturnos o derramamiento de lágrimas. Las jóvenes que en aquella época trabajaban en los céntricos comercios, se quejaban de que la mirada de la “Chonita” les seguía hacia donde iban, y dice la tradición popular que mirarla fijamente a los ojos en horas nocturnas puede provocar que su fantasma te acompañe durante un tiempo indefinido: “Mira sus ojos, tiene las venitas rojas”, nos dicen algunos paseantes ante el aparador, que se cuidan de mirar a sus espaldas cuando recorren los alrededores de “La Popular”. Todavía existen también, ataques de irrespetuosos clientes, que quieren ver hasta dónde llega la carne del maniquí.
 

Pascualita y Jordi. Foto realizada en el 2003. Se observa el cambio físico del maniquí¿Realidad o ficción?
 

A la muerte de la Pascualita, la tienda de trajes para novios fue heredada por sus sobrinos, que la vendieron después. Contra todo lo que los habitantes de Chihuahua comentan, se dice que Pascualita Esparza de Pérez procreó sólo dos hijos (hombre y mujer). Ella falleció a los cuatro años de edad, ahogada. Los descendientes argumentan que es una “leyenda bonita, que tiene poca base de realidad”, y les satisface pese a las agresiones por “irreligiosidad”, que se recuerde a la “Chonita”.
 

La verdad podría acercarse más a la evidencia de que el maniquí fue comprado por su asombroso parecido con Cuca, la hermana de la propietaria, que confeccionaba los vestidos expuestos en el aparador en una época donde sólo se conocían las burdas figuras de yeso. Pero la “Pascualita”, al carecer de la perfección de otras estatutas decorativas, resalta más su singularidad. Originalmente, la parte superior del maniquí estaba constituida de cera, y la posterior de malla y pasta. En la actualidad y a causa de un incendio, sólo se conserva la cara de la figura, que fue impuesta sobre un cuerpo de yeso. Pero tal vez esto sea también parte de la leyenda para calmar la ira de los fanáticos religiosos, y el desconcierto de la ley.
Pascualita fotografiada desde dentro de la tienda. 2003

Despidiendo a la Pascualita
 

La noche que debía partir de la ciudad norteña, decidí despedirme de la enigmática mujer-maniquí, para guardar en mi memoria su figura y sus ojos. No se encuentra en un museo, sino en una calle principal, en un comercio de aspecto corriente, junto a otros maniquíes de novias, con absoluta normalidad. La luz de la luna hace resaltar el blanco de su vestido y la naturaleza de su aspecto.
 

Leyenda o no, es una imagen fascinante, que observada en la nocturnidad, aun sin conocer la siniestra crónica, produce escalofríos
 
 

Notas añadidas al artículo comentadas personalmente con Kruela en Noviembre del 2004:
 

Jordi a caballo emprendiendo viaje. 2003Cuando estuve en agosto del 2003, el dueño me obsequió con un CD “El ´corrido´ de Pascualita”, después de buscarlo por toda la ciuad (y parte del estado) sin éxito ya que lo cantaba un grupo norteño desaparecido. La trama del corrido coindidía con otra versión que me contó una gente que conocí: Pascualita, de clase acomodada, se enamoró de un taxista pobre pero su mamá quería que se casase con un pretendiente rico. Solución: eliminar al taxista. Según la leyenda así se hizo… se lo cargaron. La madre contrató a un sicario para asesinar al muchacho. Pascualita, desesperada, se vistió con su vestido blanco y se fue a la Sierra. Allí se suicidó, tirándose por un precipicio… La mamá se volvió loca.
 

Obviamente esto lo descubrí tiempo después de escribir el artículo que publicaron en la revista “Límites”. El caso es que decidí irme a la Sierra Tarahumara. Me monté en un caballo y junto con un ranchero, cabalgué hasta las cuevas donde habitan los indios. Aquellos cañones (les llaman “barrancas”) son cuatro veces más grandes que el Cañón del Colorado. El vaquero no sabía nada de Pascualita con lo cual yo diría que fue una historia inventada. No obstante, no me resultó difícil imaginarme a la joven lanzándose por una de aquellas colosas barrancas… despedazándose al contacto de las rocas, como en la novela gótica “El monje” de Matthew G. Lewis.
Jordi en la Sierra de Tarahumara. 2003

Muchos ancianos de Chihuahua aún tratan de hacerte coger miedo relatando su versión de la leyenda y a juzgar por mis datos empíricos, la del suicidio está bastante aceptada popularmente. Lo que ocurre es lo siguiente: de la capital a la Sierra Tarahumara y concretamente a la “barranca del Cobre” (punto clave de los cañones) viajando en tren (por maravillosos paisajes), hay unas 9 horas… A no ser que Pascualita se bajase en “Creel” o alguna estación anterior donde también hay montañas… Pero varias horas de trayecto no se las quitaba nadie. Demasiado viajecito para tirarse de un precipio.
 

Ten en cuenta que la Sierra Tarahumara está situada en la parte occidental del enorme estado de Chihuahua y abarca parte del vecino estado de Sinaloa. Es un lugar frondoso y espectacular, antagónico con el desolado desierto chihuahuense que limita al norte con la frontera estadounidense; zona de OVNIS, humanoides, etc… En la Sierra, según me contaron, hallaron (en las elevadas cuevas) supuestos esqueletos de híbridos entre extraterrestres e indias tarahumara, además de ser también área de OVNIS y chupacabras.

Jordi ante el escaparate con más curiosos mirando el maniquí. 2003
Otros datos que descubrí son que la propietaria de la tienda sólo tuvo dos hijos, niño y niña. La cría falleció a los cuatro años ahogada. Eso no quita que algunas dependientas afirmen (lo comprobé) que hayan visto lágrimas en el intrigante rostro del maniquí o sentir su presencia espectral. Y claro, qué él mismo se mudaba de atavíos. Te aseguro que mirarla a la cara sugestiona, pese a los cambios estéticos que ha sufrido con los años. Los ojos son de cristal y pestañas, pelo y cejas han sido reemplazados pero todavía conserva su halo espectral.
 

Me contaba el actual dueño que no paran de acudir escolares para ver la Leyenda en su inmortal hábitat… De hecho no es fácil hacerse una foto en momentos concurridos porque se llena el escaparate de curiosos. Está prohibido hacerse la instantánea dentro, junto a la Pascualita, pero a mí me dejaron. Eso sí, no la toqué.
Dependientas de La Popular

©Jordi Guasch
Prohibida la reproducción total o parcial incluído fotografías sin consentimiento del autor. 

Entrevista a Jordi Guasch

 
©La Casa de Kruela (Ciberanika.com)
 
H.P. Lovecraft La ouija
Las Caras de Belmez Especial ´Al final de la escalera´
El exorcista El museo del recorte. En busca del ovni
Hannibal Lecter Casas encantadas y Poltergeist
Cuando se te sube el muerto encima De la seduccion y la perversion en la inocencia
Lisa, la que predice el futuro desde MS-DOS La Monabruja asusta a la comunidad de Rio Frio
El fantasma que se le aparecio a Emma Rosa Solano Una vida de contacto
Algunos de mis encuentros cercanos. Ovnis Merma la ufologia en Puerto Rico
El maravilloso mundo de los Zombis Expedición en el castillo
El aerostato se va El templo de los Extraterrestres
Nuevos avistamientos OVNI en Puerto Rico El fantasma de la biblioteca Willard
El Uñudo asusta en Justo Daract El Chupacabras
Poe, Corman, Price Ouija
La leyenda de ´La Pascualita´ Magic
El Resplandor La casa misteriosa de Orizaba
El chivo que se convirtio en mujer Nave trompo sobre Puerto Rico
Fotografias y espectros Fantasmas mercedinos
La hora fria. Terror a la española La abducción de Reinaldo Rios
La casa maldita de Amityville Vuelven los ovnis
Breve repaso de la Brujeria Octubre. Mes de lo paranormal
John Merrick, El hombre elefante