La Casa de Kruela

Cuando se te sube el muerto encima

Escrita por: Kruela


Son muchas las experiencias que llegan hasta la web de Kruela con un denominador común y una misma preocupación. Algunos le llaman "Cuando se te sube el muerto encima", y se trata de tener experiencias terribles durante el descanso donde se escuchan sonidos, se ven espíritus y se sienten atacados con la imposibilidad de moverse o defenderse.

Imagínate esta experiencia :

Estás descansando, el cuerpo totalmente relajado. De pronto oyes voces, susurros, pasos, notas un peso sobre tu cama, luego sobre tu cuerpo. ¡Alguien te está aplastando! Abres los ojos y ves alguien ahí, frente a ti. No le conoces pero tienes miedo porque no puedes evitar pensar que debe ser un espíritu. Entonces se acerca a ti, pone la mano en tu boca y aprieta. Quieres respirar y no puedes. Y lo que es peor... no te puedes mover.

Experiencias como ésta y con algunas variantes son conocidas entre la gente como "cuando se te sube el muerto encima". A veces se ven más espíritus, otras se ven brujas o alienígenas, pero el denominador común es que no te puedes mover y por lo tanto no te puedes defender.

En ocasiones ocurre cuando acabas de acostarte o cuando vas a despertar de un largo sueño.

Voy a poner algunas de las experiencias ( 7 en total ) que aparecen en la web de Kruela -sección Experiencias reales- para refrescaros la memoria: (he puesto sólo la experiencia concreta y he suprimido comentarios de más)

Annie (España)


Lo que os voy a contar no sé aún si fue un sueño o qué fue, pero para mí fue una experiencia muy desagradable que espero no volver a sufrir nunca. La he recordado ahora al leer el sueño titulado "Inmovilizada", porque tiene un cierto parecido. Paso a relataros lo que me ocurrió.

Una noche cualquiera estaba durmiendo en mi cama plácidamente. No recuerdo que estuviera soñando nada malo, sino que me encontraba de lo más a gusto. Pero de pronto, ocurrió algo que me paralizó. Sentí como si alguien me hablara al oído; pero no era un susurro ni un grito, era más bien en voz baja pero con fuerza, con mucha brusquedad ¿entendéis?

El caso es que noté perfectamente en mi oreja el golpe de aire de su aliento, y una voz (creo recordar más femenina que masculina) que me dijo dos palabras inconexas muy seguidas. No consigo recordar cuáles eran. Sólo que cada una tenía dos sílabas y que no tenían nada que ver una con otra. Lo que me aterrorizó no fue el contenido del mensaje, sino cómo se produjo. Lo cierto es que aquello me despertó de mi plácido sueño, me sobresaltó como jamás nada me había sobresaltado y me quedé tumbada, totalmente aturdida, sintiendo como el mayor ataque de pánico que he sentido jamás me invadía por completo.

Intenté moverme, pero era inútil. Estaba totalmente paralizada. Sentí como poco a poco se erizaba todo el vello de mi piel hasta el punto de hacerme daño; la sensación de ponérseme la piel de gallina me subía desde los pies hasta el cuello, notando incluso como se ponía de punta el pelo de mi cabeza.

Quise gritar -sin saber siquiera por qué, pero quería hacerlo- pero cualquier intento era inútil. Intenté autotranquilizarme -supongo que todo lo que os narro sucedió en pocos segundos, pero lo recuerdo como una eternidad agonizante- y quise gritar de nuevo. De pronto, sentí como si mi cuerpo, que parecía por unos momentos de cristal, de lo rígido que estaba, se relajaba, y conseguí mover no sé qué músculo. De mi garganta salió una especie de ruido gutural, lo más parecido a un grito que pude emitir, y esa sensación de rigidez empezó a remitir. No entendía nada, seguía muy confusa, pero la sensación de miedo hacia aquella cosa extraña -escrito aquí puede parecer una tontería, pero os juro que fue horrible- no cesaba, y yo sólo pensaba "por favor, quiero dormirme, quiero dormirme, quiero dormirme..." Poco más recuerdo de los segundos posteriores, sólo sé que tuve la suerte de dormirme enseguida- de alguna forma quería huir de aquella sensación- y pasé sin pesadillas el resto de la noche.

Abi


Cuando esto empezó, no recuerdo la edad que tenía, tal vez doce, trece. Era de día, me acababa de despertar  y cuando quise levantarme no pude, me quedé petrificada en mi cama, era como si una fuerza totalmente ajena a la que ejerce mi cuerpo evitara que lo hiciera. Lo más asombroso fue que cuando quise articular palabras (gritos mejor dicho) no pude, mi cuerpo estaba inerte, tenía abiertos los ojos y los podía mover, pero ninguna otra parte más de mi cuerpo. Fué una eternidad. Deseaba con todas las fuerzas que alguien entrase por mi puerta, me auxiliara y me dijera qué rayos era lo que me ocurría.

Poco a poco comencé a sentirme liviana y fue así como empecé relajarme, incluso me sentía cansada, como si tal cosa me hubiese quitado toda la energía. Me sentí extrañada y no le comenté esto a nadie por temor a que me tildaran de loca.

Pasó el tiempo y de nuevo me ocurrió, esta vez era de noche, ya acostada pero a mi mente recurrió una imágen rarísima: Caminaba en un lugar poco usual, lleno de flores amarillas y enorme, seguía caminando cuando repentinamente escuché detrás la voz de mi padre que me decía que regresara, que no me fuera aún...

Abrí los ojos exaltada, y de nuevo aquella sensación terrible de no poderme mover. Esperé, mientrás esto sucedía me quedé dormida.

Ya no pude contenerme y se lo conté a unos compañeros de la escuela, algunos de ellos me dijeron que habían tenido experiencias similares o conocidos de ellos y me dieron dos explicaciones, la primera espiritual: (que no falta nunca) "Es la muerte que viene por tí y se te sube" pero no lo logra cuando te das cuenta de su presencia;y la segunda científica: (que tampoco falta) "Es una falla cerebral y sucede por agotamiento".

Yolanda

Hola, sólo quería haceros partícipe de mi sufrimiento.

Desde pequeña he pasado noches horrorosas por mis supuestos sueños, yo los recuerdo como si no fueran sueños pues para mí que estoy despierta.

Una noche desperté sintiendo una fuerza en mí que me presionaba el estómago, no podía moverme, estaba inmóvil y tampoco podía perdir ayuda ya que era como si me estuvieran tapando la boca.

Oí que el teléfono sonaba, y cómo mi madre se levantaba para contestar; yo seguía allí sin poder moverme y no sabía cómo hacer notar que me estaban atacando.

No recuerdo cómo terminó aquéllo, pero llegó la hora de levantarse para ir a trabajar y le comenté a mi hermana lo mal que había dormido. Empecé a relatarle aquel sueño al mismo tiempo que me quejaba de mi dolor abdominal.

Al levantarme la camiseta mi hermana y yo nos quedamos perplejas al observar 2 manos marcadas en mi estómago, más que manos eran dedos claramente.

Las señales desaparecieron con el paso de los minutos.

Luego, hablando con mi madre le comenté quién llamó por teléfono a esas horas de la noche y mi madre me dijo que no contestó nadie, entoces me dí cuenta de que en esos momentos yo estaba despierta: no había soñado lo del ataque.

Mi madre me dijo que había oído cómo me quejaba pero como me suele pasar muchas noches no le dio importancia.

A veces me pregunto si fuí yo quien llamó por teléfono telepáticamente para poder pedir ayuda, no sé, pero lo que sí sé es que muchas noches recibo visitas y no son visitas en son de paz y lo paso muy muy mal.

Angeles


Hola, sé que esto no es precisamente una historia de miedo, del mismo modo que sé que hay mucha gente que dice haber pasado por lo mismo.

Hace muchos años, tendría yo unos 20 años aproximadamente, estaba despierta en la cama, al menos yo lo viví así, cuando, intentando mover mi pierna, no pude, lo mismo con la otra, idéntico con los brazos y el tronco, de tal modo que, ante la angustia que comencé a sentir, intenté gritar pidiendo ayuda y no salío ningún sonido de mi garganta. Creí que me había muerto, yo lo viví como una experiencia angustiosa y aterradora que no desearía volver a pasar por nada del mundo.

Posteriormente, en un curso de inglés en que había que relatar, en esa lengua, experiencias que nos hubieran marcado, narré la misma historia que ahora os cuento, y cuál fue mi sorpresa cuando algunos de los presentes dijeron haber pasado por algo similar, y dieron una explicación al suceso: ésta no era otra que la de que en ese momento, aunque yo no lo viví así en absoluto, estás dormido y es un sueño, otra es que puede ser el inicio de un viaje astral ¿mi opinión? que es angustioso y que no me creo lo de estar dormido, yo estaba despierta... respecto a lo del viaje astral... no lo sé pero fue tan angustioso que no desearía que me volviera a pasar nunca más.

Gaby (México)


Bueno, todo comenzó un día que llegué de un paseo muy cansada, y al acostarme estaban mis dos hermanas en una cama al lado mío, estaban jugando a lo cual yo las estaba escuchando porque todavía no me dormía y de repente sentí como cuando se sube alguien a tu cama... pero pensé que era mi hermana pequeña y después (fue muy rápido) sentí adormecidos mis pies hasta que quedé totalmente paralizada, con una pesadez horrible.

Empecé a gritar pero no podía, ni siquiera me podía mover, y comencé a rezar pero no se me quitaba de encima, hasta que cuando pasó todo me espanté y me moví hacia donde estaban mis hermanas y ellas seguían jugando.

Bueno, después de eso duré días sin dormir pensando que esa cosa regresaría y así fue... me pasaba casi a diario, tanto que llegué a dormir con un Cristo y cuando lo soltaba se subía. Me acostumbré a esto y ya no me daba tanto miedo porque no lo veía... hasta que un día que llegué de la escuela me dormí... pero no sé si podrías explicarme esto... escuché que alguien se paró en la entrada de mi cuarto y yo estaba acostada boca abajo, así que de reojo levanté mi cabeza y ví a un muchacho joven blanco blanco con una chamarra negra y se parecía a uno de mis amigos, así que no me espanté mucho pero al querer levantarme empecé a sentir muchas vueltas..., no sé si me expliqué... como su estuviera encima de una rueda muchas vueltas y hormigueo en todo mi cuerpo, osea que cuando me intentaba levantar sentía un hormigueo que duele y yo quería verlo, no me podía mover y enfrente de mí tenía un espejo y lo voltié a ver, como que eso era lo que quería que viera y al voltear a verlo lo ví mejor pero no tenía rostro y me espanté muchísimo. Después, en ese momento se apareció en la mesita de mi espejo San Martin de Porres de cabeza mirándome y así de rápido me pude mover y corrí con mis padres llorando. De ahí lo veía de repente y nada más de acordarme me dan ganas de llorar.

Desierée (Caracas. Venezuela)


La segunda experiencia sobrenatural fue hace poco, sólo sé que estaba entre dormida, estoy conciente de que aún tenía los ojos abiertos y que miraba todo mi cuarto y parte del pasillo. Entré en un estado muy extraño, me sentía inmóvil e inacapaz de hacer movimiento alguno, lo más inaudito fue que ¡sentí a una persona que caía sobre mí!, es decir, esta persona se recostaba sobre mí, era muy pesada y yo no podía hacer nada, no podía moverme, sólo sé que llamé a mi madre "mamá, mamá" y ella me respondía "tranquila, duerme tranquila", desde la lejanía de su cuarto.

Fue una experiencia muy extraña, sentía como si yo no fuera dueña de mí. Me encantaría darle una explicación a esta segunda experiencia, pero no la encuentro.

Kamuifrankun

Yo trabajaba en un estudio fotográfico, siempre tenía conversaciones muy largas con mi jefe sobre varios temas (Casi no trabajaba... jeje) En una ocasión platicábamos de experiencias paranormales, pero yo casi no tenía ninguna, así que me dijo
- ¿De verdad quieres tener una?
- !!!Claro!!- (En verdad que no sabía lo que pedía) y me comentó esto:

"Cuando se te sube el muerto, primero sientes que el cuerpo poco a poco se te entumece, cada vez más, hasta que no puedes moverte, luego sientes el cuerpo pesado, como piedra, ...."

En ese momento llegaron a tomarse unas fotos de estudio unos tipos, así que sólo resumió en que era una que nunca se olvida. Le pregunté por qué pasa eso y me dijo que son espirítus jodones que buscan a incautos. No le creí.

Esa noche, a la hora de dormir, fuí el último en acostarme, porque estaba en el internet, eran como las 2:30 am, la casa estaba muy silenciosa. Yo duermo en la misma habitación que mi hermano en una litera, yo duermo abajo, me recosté boca abajo, no me arropé, sólo miraba al vacío. La puerta estaba abierta y miraba hacia la sala, de repente, todo comenzaba a ponerse muy oscuro... siempre se ve una pequeña iluminación porque dejamos la luz del garaje encendida, pero todo oscurecía poco a poco, hasta que sólo hubo oscuridad total.

De inmediato no podía oir nada, no había sonido alguno, y empecé a sentirme tieso, como si algo comenzara a entrar en mi ser mientras mi cuerpo estaba cada vez más tieso; intentaba moverme pero no podía, así que ahí sí me asusté e intenté levantarme. Al hacer eso es como si hubiera activado algo malo y entonces comencé a oir un escándalo de susurros, muchas personas decían cosas en voz baja, pero en un idioma que no entendía.

Casi al mismo tiempo una voz que escuchaba en mi oido derecho susurraba desesperada algo en un idioma que no entendía, es como si estuviera arriba de mí, podía oler su aliento fétido, a podrido, mientras lloraba y trataba de gritar en voz baja desesperadamente algo, mientras comenzaba a ver imágenes en gris, no podía moverme, quería gritar pero no tenía control de nada.

En un cálculo lógico fue como un minuto, pero parecía interminable. De repente pude comenzar a moverme y las imágenes, los susurros y el aroma fétido desaparecían. Cuando pude sentir mi cuerpo otra vez, el corazón comenzo a latir rapidísimo, sólo me sente y lloré, fue lo más horrible que ha pasado respecto a lo anormal, estuve atrapado en mi propio cuerpo, y nadie podía ayudarme.

Los siguientes 3 días dormí sentado, y al día siguiente se lo conté a mi jefe. Me dijo que él el mismo día que se lo contaron, le pasó igual, y al muy mendigo le dio mucha risa, él se la cuenta a sus subordinados. Nunca la he contado hasta hoy, no sé si a todos les pase, porque no les deseo a mis conocidos una experiencia así.

¿Tiene esto explicación científica o es algo sobrenatural?. La parte menos escéptica cuenta que son espíritus que visitan a las personas durante el sueño sin embargo sí que existe una explicación científica.

Cuando soñamos y entramos en un estado conocido como "hipnogógico" el cuerpo se paraliza y sólo funcionan los músculos de los ojos, el cerebro y la respiración. Durante ese estado podemos creer que estamos despiertos, hasta tal punto que creemos tener los ojos abiertos y ver cosas a nuestro alrededor, escuchar sonidos, palabras, música e incluso podemos pensar que alguien se acerca a nosotros y se nos sube encima o nos pone la mano en la boca para impedirnos respirar.. en resumen, podemos ver hasta un grupo de espíritus o presentir cualquier otro tipo de presencia. Incluso se pueden ver imágenes que durante la experiencia cambien de forma y de estado, pero estamos hablando siempre de lo mismo...

A esto se le llama alucinación hipnogógica. No está ocurriendo, sin embargo nosotros lo vivimos como algo tan real que sentimos dolor si nos pegan, olemos, vemos y sufrimos. La característica de este estado es que el cuerpo no puede moverse, está inmovilizado. Si quieres moverte no puedes, y si estás pasando por un mal sueño sufres más porque no puedes escapar. Estás atrapado en la alucinación hipnogógica.

Algunos sueños empiezan con el ruido de pasos, un motor, respiraciones ajenas, voces... También pueden notarse movimientos, vibraciones, que alguien se nos ponga encima y creamos estar soportando el peso de una persona... El sueño es tan REAL, tan vívido, que quien lo sufre no duda que le está pasando despierto.

Hay ocasiones -aunque ocurre pocas veces- que incluso una persona que está durmiendo en ese estado se despierta: pero la inmovilidad permanece. Lo que ocurre cuando no obecede el cuerpo no es más que un mal funcionamiento del mecanismo habitual de tu cuerpo.

Puede suceder tanto al levantarte como al acostarte, o durante una pequeña siesta o momento de relajación cuando te hacen un masaje o estás muy relajado.

En resumen, lo que ocurre en estos casos sí tiene un sentido científico incluído en las pautas del sueño. Si te ocurre pierde el miedo. El saber que estás pasando por una alucinación o estado hipnogógico puede servirte para tranquilizarte y no sufrir. El cuerpo finalmente empieza a moverse, te despiertas y todo vuelve a la normalidad.

El estado hipnogógico es un estado entre el sueño y la vigilia, y tanto la inmovilidad que produce como el hecho de que se sufran alucinaciones provocan que no se pueda chillar, ni hablar, ni moverse y además el corazón se agita y eso suele asustar... Lo aterrador de esta experiencia es que os entre el pánico, pero si sabéis qué os está pasando, si sois conscientes, podréis controlarlo tranquilizándoos... las palpitaciones serán de nuevo normales, las alucinaciones dejarán de ser terroríficas y podrás despertar más relajado.

©Kruela (Ciberanika.com)

 
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