....Oh,
lo siento. No quería... claro que quería. ¿Cómo
te atreves a rechazar la oferta más tentadora que te han podido
hacer en tu vida? ¿Cómo puedes decirme que no, aun sabiendo
que te amo y que tu deber es estar conmigo hasta el fin de los tiempos?
Pero ya es demasiado tarde. Me hiciste enfadar y ya puedes ver los resultados.
Sí,
ya sé que sólo te quedan algunos instantes, con suerte seguirás
viva por unos cuantos minutos, pero no digas nada. Tú te lo has
buscado.
¿Podrías
callarte por un minuto? Así está mejor. No deberías
gastar tus últimas energías gritando, elegí este sitio
precisamente porque está alejado de todo. Los aldeanos le temen
a este bosque aún de día; piensan que entre sus ramas se
esconde algún tipo de fuerza demoníaca dispuesta a llevarlos
al infierno. Y sí, tal ves tengan razón. Pero no te inquietes,
dentro de poco podrás comprobarlo por ti misma.
Si sigues gritando
te voy a golpear muy fuerte.
Te lo advertí.
Si lloras será por algo que valga la pena. Bueno, sigamos. Creo
que te había mencionado algo acerca de mi nacimiento real, aunque
muy superficialmente, porque no estabas preparada para conocer toda la
verdad. Es más, en tus ojos sigo viendo algo de incredulidad y el
anhelo de que todo esto sea una pesadilla producida por la torta que comiste
hace poco. Pues lamento decepcionarte cariño, el sufrimiento del
que eres víctima ahora es real, y en este universo no hay héroes
con superpoderes dispuestos a defender a inútiles e indefensos humanos
como tú. Puede sonar fuerte, pero toda tu especie está destinada
a ser el sustento de una raza superior: la mía.
Si pudieras
levantar la cabeza podrías ver lo hermosa que está hoy la
luna... Parece un gran ojo de luz; el único y silencioso testigo
de nuestro encuentro. Me pregunto cuantos rituales como este habrá
presenciado, cuantos gritos, súplicas, ruegos, llantos y otras vanas
expresiones habrá oído sin hacer nada...
Sinceramente
creo que ella es la única aliada con la que he contado siempre.
¿sabes? En mi horario de todos los días estaba el esconderme
en las ramas de aquel hermoso pino que hay a la entrada de tu casa a ver
como en una película tus encuentros prohibidos con Mario. ¿Crees
que no sé que perdiste tu virginidad entre los árboles, que
tuviste que lavarte con el agua de la fuente y que te encerraste esa noche
más temprano que de costumbre sólo para poder excitarte a
solas con el recuerdo de tu amado?
Pues sí,
sé eso de ti y muchas cosas más. Y todo gracias a esa dama
plateada que se escondía para que no pudieras verme mientras te
bañabas en el lago que hay atrás de la casa, que iluminaba
mis noches de agonía cuando me perdía entre el bosque a llorar
por el amor sin esperanzas que envenenaba mi alma todos los días...
y la misma que llenó de luz la noche en que encontraron a Mario
decapitado entre el bosque en el que ahora te estás muriendo.
¡Ah!
No. Desde luego que no. ¿Cómo puedes pensar que en esa época
yo tenía la capacidad o la intención de matar a algo más
grande que una mosca? Además en ese entonces todavía sentía
algo de respeto por la vida de todas las personas, por miserables que fueran.
Él lo
hizo. Mi creador supo granjearse mi aprecio y lealtad eternas con ese único
regalo...
Adivinaste:
Me regaló su cabeza. ¿Y qué? A la larga ya estaba
muerto, sólo variaba la presentación.
No me mires
así. Para una mujer mortal esto puede parecer asqueroso pero nosotros
podemos ver la intención detrás del acto y admirarlo en toda
su plenitud.
¡Ja!
Ahora su cabeza (era hermosa después de todo) adorna junto con otras
la chimenea de mi casa. La conservo con una loción que mi maestro
me regaló hace ya muchos años, y que impide que se descomponga.
La expresión de su rostro es horrible, debí habértela
enseñado antes. Su boca refleja todo el dolor y el miedo que debió
haber padecido antes de morir... es toda una obra de arte.
Hey, no llores.
¿Sabes que él te está esperando en el infierno, sabes
que él es el que te ha impulsado a rechazar mi oferta de vida eterna
y ha hecho que tenga que acabar contigo, sabes que tu amor por la vida
y tu poco novedoso miedo por lo desconocido han hecho de ti lo que ahora
ves: una hermosa y ensangrentada chica en medio del bosque, con su cuello
totalmente destrozado y con los segundos contados?
¿Por
qué te niegas a mirarme? Fui tu amigo durante años, y hasta
te elegí entre todos lo que conozco (ya sabes porqué) para
darte el regalo más precioso; el don que Dios les ha negado a los
humanos durante milenios y que ahora se le entrega sólo a unos pocos;
la maravilla que buscaron los alquimistas; lo que cualquier católico
desea conseguir con su fe y sus oraciones: la inmortalidad.
Pero ya ves,
todos mis esfuerzos se han esfumado por el aire con una sola palabra. Claro
que sí. Eres una desconsiderada y una desagradecida. Piensas que
un ofrecimiento como éste se puede rechazar así como así,
que la vida no es gran cosa; que no vale tanto como para pretender prolongarla
indefinidamente.
No. Ahora que
estás viendo cómo se escapa la tuya segundo a segundo tu
concepto se ha debido elevar un poco.
Por fin has
dejado de llorar. Uhhmmm... Sigues viva, pero se nota que solo un esfuerzo
sobrehumano hace que prestes atención a lo que digo. Gracias.
Vaya, todavía
estás sangrando, pensé que te había dejado completamente
seca. Bueno. De todas maneras, tengo algo de hambre. Lo mejor es que termine
de saciarme contigo.
Ummmmmm...............
deliciosa.
Ya no quedan
más que unos segundos. Una última cosa: cuando estés
el infierno acuérdate de mí y de la oportunidad que escapó
de entre tus manos. Acuérdate de aquel que te amó como nunca
nadie lo ha hecho, y que llegó al extremo de regalarte la única
posesion segura que tienen todos los seres desde que vienen al mundo: su
vida.
Ahora cierra
tus hermosos ojos y piérdete en el río de la muerte donde
todas las almas se mezclan sin pensar... algunas sin saber siquiera que
están muertas.
Es
de día. La aldea despierta con los gritos de una mujer desesperada:
su hija ha ido al bosque con un viejo amigo y ninguno de los dos ha regresado.
Los aldeanos corren a buscar el paradero de los jóvenes, aunque
en el fondo todos saben cuál ha sido su destino. Este se confirma
cuando horas después el cadáver de Mónica aparece
en las entrañas del Bosque del Diablo. Parece dormida, pero la palidez
mortal de su rostro y el cuello desgarrado sin una sola gota de sangre
dicen lo contrario. No hay rastros de Juan, aunque debe estar en el fondo
del río en otro paraje del bosque.
El pueblo vuelve
silencioso a casa. Ninguno cobrará venganza alguna por la muerte
de esta jovencita y de su acompañante, es más: nadie nunca
buscará a su asesino.
Por la noche,
la dolorida madre coloca un collar de ajos sobre el osario de su adorada
niña. El cuerpo ha sido decapitado e incinerado previamente, pues
la aldea no puede permitir la proliferación de los vampiros en zonas
cercanas, sólo digamos que ya tienen suficiente con el que viene
todas las noches a llevarse a un inocente.
NoSfErAtU,
(Bogotá, Colombia)