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Hola,
me llamo Carlos y soy de Madrid, pero mi madre es de Soria, de pequeño
me contaba leyendas de allí para que me durmiese, y ésta
es una de ellas.
Ocurrió
en Serón de Nájera, un pequeño pueblo de la sierra
de Soria
Hace muchos
años, un caballero se enamoró de la mujer más bella
del pueblo, sus intentos por cortejarla no funcionaron con ella, hasta
que un día se encontró en su habitación a la mujer
llorando.
- ¿Qué
te ocurre?
- Calla, no
me ocurre nada, sólo son caprichos de una mujer, es una tontería.....
¡vete!
El hombre
vio en aquella situación una oportunidad para ganarse su amor.
- ¿Quieres
saber qué me ocurre? Ayer fue el día de los difuntos y fui
con mi madre a honrar a los muertos a la iglesia, y mi vista se fue hacia
algo que brillaba, algo precioso. En el regazo de la virgen estaba la ajorca
de oro más bonita que he visto en mi vida, era... mágica,
era preciosa, me quedé prendida de ella, pero no podía ser
mía. De noche tuve una pesadilla, me ví a mí misma
paseándome coqueta con la ajorca de oro alrededor del cuello, lucía
radiante, estaba hermosa, y con una cara malévola me miraba al espejo
y decía "nunca nunca nunca será tuya, nunca!" y es
por eso por lo que lloro, porque nunca podré tener aquella ajorca
de oro.
- Pero esa
ajorca de oro...... es de Nuestra Señora ¡¡yo no puedo
hacer nada para conseguirla!!
- ¿Lo
ves, lo ves? ¡¡Tenía razón, nunca sera mía,
nunca nunca nunca!!
El hombre no
vio más remedio, decidió ir aquella misma noche a por la
ajorca de oro a la iglesia.
Era media noche
y no había nadie, las calles estaban desiertas, lo que daba a todo
un aspecto lúgubre, cogió aire y se aproximó a la
iglesia. Venía luz de dentro, estaba abierta, entró, y lo
primero que vio fue a la virgen en su capilla, mirando hacia la cúpula
de la iglesia, mirando a la bóveda celeste. Sintió miedo,
no miedo a lo desconocido, sintió miedo por un peligro presente
en esa iglesia, un peligro que no se podía ver, pero se podía
intuir. Procuró no mirar directamente a la capilla, se fue acercando
lentamente hasta que se paró enfrente de ella, allí estaba
la ajorca, al alcance de su mano. Cerró los ojos y aproximó
su mano hasta que dio con la ajorca, la agarró fuertemente, y no
abrió los ojos, se dió la vuelta, y abrió los ojos.
Alrededor suya
estaban todas las gárgolas, todas las imágenes de santos
todos los cuadros, todas las estatuas de la iglesia, mirándole directamente
a él, mirándole con cara de ira. El hombre no lo pudo soportar.
Al día
siguiente la mujer se despertó y se encontró la ajorca ensangrentada
en su almohada. Cuentan
que el hombre se volvió loco y se suicidó, y que la mujer
se murió a los pocos días devorada por los lobos, y cuenta
la leyenda que todas las noches en la figura de la sierra se ve a una mujer
perseguida por los lobos,
aquella mujer que como castigo por su osadía es perseguida toda
las noches por los lobos después de muerta.
Según
dice mi madre, orgullosa; Gustavo Adolfo Bécquer se inspiró
en esta historia para una de sus leyendas. |