ED GEIN
Carnicero y Caníbal |
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ED
GEIN, el carnicero de Wisconsin
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Edward Theodore
Gein nació el 27 de agosto de 1906 en La Crosse, Wisconsin (Estados
Unidos) y falleció, sufriendo además de un cáncer, a causa de fallo respiratorio
en prisión el 26 de julio de 1984, a los 77 años
de edad, y tras haber pasado varias décadas recluído en una unidad psiquiátrica.
Aquellos años de reclusión distinguieron a Gein como paciente modelo. Aunque
muchos hubieran preferido verlo enterrado en tierra de nadie, sin losa ni recordatorio
de su existencia, Gein tiene una lápida en la que, a veces, alguien le pone una
flor en su tumba o en la estaca donde pone su nombre. Junto a su tumba está la de
su madre.

En 1945 falleció su
madre, Agusta, y Gein quedó solo en la casa con los recuerdos de
las palizas de su padre, George Gein, y de los
castigos de su madre, una puritana obsesiva que le castigaba constantemente alegando
que el deseo carnal era "pecado".
El padre era un borracho y cada vez que se ponía hasta
arriba de alcohol pegaba a Ed y a su hermano (fallecido, sospechan que asesinado
por su hermano)*.
Su madre odiaba el tipo de hombre que era su marido así
que se esforzó con fanatismo en inculcar a su hijo todo lo contrario que suponía
George Gein.
Ese fanatismo donde el mundo era inmoral y lascivo, convirtió
a Ed en víctima de su madre y a la vez le creó una obsesión por ella y sus enseñanzas.
Se pasó treinta y nueve años viviendo a su sombra,
sin poder relacionarse con otros niños porque no eran buenos para ella.
En cualquier caso, a los 14 años abandonó la escuela para dedicarse a la granja
familiar. Corría el año 1920.
* La sospecha sobre la muerte de
su hermano: su hermano Henry y Ed salieron a quemar rastrojos.
Ese día Henry murió asfixiado y la madre no lo superó nunca. Sin embargo se sabe
que Henry tenía el cráneo aplastado, de ahí que se sospeche que aquel fuera el primer
crimen de Ed Gein. El propio Ed fue quien llevó a la policía hasta el cuerpo de
Henry sin perderse, y ni este hecho (a pesar de que las llamas podían confundirlo)
ni el que Henry hubiera sido golpeado cambió la decisión de incluir en los papeles
que el niño había muerto por asfixia. El tema quedó olvidado y la madre no se recuperó
jamás, lo que desencadenaría el empeoramiento de Ed Gein.
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Las
Atrocidades de Ed Gein y el inicio del descubrimiento de un sádico |
A partir del momento
de la muerte de su madre la habitación de ella sería la única que
más o menos tendría un aspecto normal pues Gein comenzaría a decorar su casa con
sus trofeos: cráneos que utilizaba como cuencos,
una silla forrada en piel humana, ocho vaginas disecadas,
narices, labios, basura y excrementos, revistas de pornografía, e incluso
la cabeza decapitada de Bernice Worden en su
habitación junto a varias máscaras de piel humana con el
pelo intacto extraídas de otras cabezas que colgaban de las paredes.
Pero eso sólo es una parte de todo lo que encontró la policía en el hogar de Ed
Gein. Más tarde y con más detalle os hablaré del resto.

imágenes de productos a la venta en edgeincollection.com
En 1954 un granjero
de Plainfield entró en la taberna Hogan. Lo primero que se encontró fue mucha sangre
por el suelo, un charco que le alarmó lo suficiente como para llamar al sheriff.
La dueña, Mary Hogan, no estaba allí. Había desaparecido. La policía se encargó
de investigar pero no tenían pistas. Supusieron que se trataba de un asesinato con
rapto porque
no había indicios de robo ni de pelea. Las deducciones fueron que arrastraron
el cuerpo de la mujer pero que probablemente estaba muerta debido a la cantidad
de sangre.
Unos días más tarde, cuando las noticias se habían hecho eco del suceso, el jefe
del aserradero donde Ed Gein solía trabajar, le dijo a éste que Mary Hogan había
desaparecido. Como lo suponía enamorado de Mary Hogan debido a que lo había visto
muchas veces observarla desde una mesa de la taberna sin quitarle ojo, sugirió medio
en broma que de haberle declarado su amor ahora estaría cocinando para él y no estaría
desaparecida. Ed Gein le contestó lo inesperado: "No
está desaparecida, la tengo en mi granja". Por supuesto el hombre no le hizo caso,
para todo el mundo Ed Gein era un poco excéntrico y no se le tomaba demasiado en
serio.
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La
última víctima y el descubrimiento del horror |
El
16 de noviembre de 1957, Bernice Worden
estaba sola en su ferretería Worden's cuando entró en la tienda Ed Gein pidiendo
autocongelante. Ella apuntó el producto en su libro de contabilidad y entró al almacén
en su busca. Cuando salió Gein la encañonaba con su rifle de caza, y con el mismo
le disparó a la cabeza. Tiró de ella, la metió en su furgoneta tras comprobar que
no había nadie a la vista y se la llevó.
Quedó un detalle del que Gein no se percató: Bernice había apuntado su nombre en
el libro de Contabilidad. Fue el último cliente al que atendió antes de desaparecer.
La policía comenzó su búsqueda por esa anotación clave y lo detuvieron, y un par
de policías fueron a parar a casa de
Ed Gein con el fin de registrarla. Olor nauseabundo y muchas moscas fue de lo primero que se percataron. Entraron
en la casa y comenzó el horror visual de ambos policías.
Ed Gein cometió barbaridades, tales que aquellas que fueron fotografiadas aún hoy
duelen en la memoria. Una de las fotografías policiales más famosas que obviaré
aquí por pudor, es la de la víctima Bernice Worden
que estaba colgada de pies (abierta de piernas), decapitada
y abierta en canal (por suerte fue la última víctima de Gein). La fotografía puede
verse fácilmente en internet pero es un plato de mal gusto verla [quien desee verla que pinche aquí, pero
no es recomendable].
Bernice Worden era la propietaria de la ferretería Worden. Cuando los policías descubrieron
su cadáver colgado de las piernas enganchadas a un almabre y a un gancho, decapitado y abierto en canal desde la base del abdomen hasta el pecho, tuvieron que salir de la casa.
Ya fuera, pidieron más ayuda policial por radio.
La cabeza decapitada de Bernice estaba en su habitación, rodeada de un montón de
máscaras de piel humana y pelo. Se descubrieron, además,
mangos de cuchillo, lámparas, un chaleco confeccionados con piel, pechos y pezones,
y un cinturón adornado también con pezones humanos, basura hasta límites
insospechados, chicles pegados en las tazas, herramientas oxidadas, revistas de
terror, pornografía y anatomía humana, un corazón en una
cazuela, entrañas envueltas en papel de periódico, varios cráneos cortados
por la mitad que utilizaba a modo de cuencos (algunos usados), otros utilizados
bajo las patas de la cama, incluso un cuchillo cuyo mango
estaba hecho con hueso humano. Y por supuesto, varios ejemplares más
de calaveras, excrementos en cualquier sitio, cajas que contenían
trozos de personas como narices, vaginas, varias
máscaras de piel, alguna de las cuales tenían el labio pintado, pechos femeninos...
Cualquier horror que se pueda imaginar -incluso a veces es difícil imaginarlo- se
encontraba en el hogar de Ed Gein, un hombre que decoró
su casa a base de cráneos, máscaras faciales, muebles y ropa confeccionada con piel
humana y cuencos y platos con huesos.
Ya dije anteriormente que no recomendaba ver la fotografía del cuerpo de Bernice por lo desagradable,
no obstante mostraré otra imagen igualmente desagradable pero menos truculenta,
la de su cabeza cortada encontrada por la policía en aquella casa
del horror:

por esto y otras cosas como esta
fue encerrado:
Ed Gein -según confesó- quería ser mujer,
operarse para cambiar de sexo, y dejar de ser
Edward. Declaró que bailaba a la luz de la luna disfrazado con sus "tesoros",
vestido con la piel de sus víctimas y otros objetos en una especie de conversión en mujer.
En uno de los juicios que se hicieron en 1968 Gein sólo reconoció haber asesinado
a una mujer, Bernice Worden, que ni siquiera lo recordaba bien, y aseguró que el resto de decoración pertenecían a nueve cadáveres
que él mismo había desenterrado del cementerio (Plainfield Cemetery).
Tenía, además, la intención de mostrar su casa al público como "el museo de los horrores".
Según Gein, tras morir su madre y durante todo el año siguiente, ésta se le presentaba
y medio en sueños le hablaba. En aquella época surgió su pasión por la anatomía
y el deseo de convertirse en mujer. Solía desnudarse y
envolverse en la piel de sus víctimas, y obtenía así placer sexual.
Señaló no haber cometido necrofilia porque los cadáveres olían muy mal.
Aunque tanto esto como el canibalismo es algo que se sigue sospechando que sí hizo
debido a sus perversiones.
Se enteraba mayoritariamente de la muerte de las mujeres al leer las esquelas en
los periódicos, confesó haber conocido en vida a alguna de ellas, y
asistía a sus funerales. Por la noche volvía, vaciaba la tumba, la rellenaba con
la tierra y se marchaba con la muerta a su casa. La profanación de tumbas
se convirtió en una necesidad para él, por ello en ocasiones ni siquiera se llevaba
el muerto completo, le bastaba con llevarse alguna pieza de recuerdo y dejar el
resto en su lugar. La policía pudo comprobar que no mentía al exhumar algunas tumbas
pues las encontraron vacías.
Una de sus declaraciones más horrorosas y que ampliaba el círculo de víctimas de
Gein, fue la procedencia de aquellos botes en conserva de carne animal con los que
les obsequiaba. Muchos de los obsequiados terminaron en el Hospital con problemas
gástricos.
Curiosidades:
Algunas de las piezas extraídas de la granja de Ed Gein, así como
su firma en un papel, se venden a través de
internet a precios superiores a 4.000 dólares. Venden, incluso, fragmentos de la
casa y de la granja.
No contentos con esto, su furgoneta se vendía con el lema "¡Compre la furgoneta de Ed Gein, donde transportó los cadáveres
para su museo del horror!". Ni que decir tiene que fue comprada.
Por supuesto también existen otras webs donde se comercia con camisetas con el rostro
o imágenes de Ed Gein.
La casa de Ed Gein fue destruida por los vecinos cuando supieron que su intención
era convertirla en un lugar turístico como Casa de los Horrores.
Su
juicio:
Voyeurismo, fetichismo, travestismo, y posible complejo
de Edipo fue lo que alegaron en el juicio el equipo de forenses psiquiátricos que
lo trataron. No estaba capacitado para acudir a su propio juicio, ni era viable
que estuviera en la cárcel, debería internarse de por vida en un centro penal psiquiátrico.
Nunca se llegó a poder asegurar que fuera realmente caníbal,
aunque es algo que se sospecha.
Finalmente y tras conocer toda la historia, se dedujo que
el amor que buscaba en su madre y que ésta le negaba, es lo que le hizo odiar a
las mujeres, y que a su muerte sufrió una psicosis de orígenes infantiles
que
derivó en el resto de perversiones que mostró desde que ella murió y se quedó solo.
El 14 de noviembre de 1968 fue declarado sano y así pudo ser condenado por el asesinato
de Bernice Worden.
En 1978, a los 72, Gein entró en el Instituto Mental Mendota de Madison.
En 1984, con 78, después de un tiempo sufriendo un cáncer, sufrió una parada respiratoria.
Todos los componentes del hospital que lo trataron coincidían en que era un buen
paciente. Nadie lo niega, sería buen paciente, pero también fue un grandísimo sádico
perturbado.
PRINCIPALES PELÍCULAS INSPIRADAS EN SU PERSONA
Psicosis - La matanza de Texas - El silencio de los corderos
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Otros
films basados en Ed Gein
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CARTELES de PELÍCULAS de la vida de ED GEIN
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Nota
cinéfila: en el 2000 se llevó a cabo la biografía
de Ed Gein bajo la dirección de Chuck Parello. A Gein le pone el rostro el actor
Steve Railsback, el mismo que encarnó a
Charles Manson en una
versión para la televisión.
Nota musical:
Existe un grupo que por nombre se ha puesto Ed Gein. Muy originales, vaya.
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Libros sobre Ed Gein

"Deviant: The Shocking True Story of Ed Gein, the Original Psycho". Harold Schector |
© Kruela