10 Dic 2012 02:51:29 Peter Ya esta todo activo otra vez excepto mensajería que estará en breve Saludos
10 Dic 2012 02:51:37 Peter Ya esta todo activo otra vez excepto mensajería que estará en breve Saludos
26 Nov 2012 12:34:39 peter Hola a todos, estamos cambiando de servidor, por lo que vereis que estos dias estan desactivadas las pestañas de mis cuentos, mis experiencias etc. Esto es solo provisional durante el dia de hoy, o mañana se volvera a activar todo, y por favor no comenteis en la pagina por que estos comentarios no se migraran a la pagina nueva, asi como los mensajes etc...


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Cuentos de Terror y Miedo en Kruela
IN CRESCENDO ÁGATHA Votos: 14


Me llamo Mercedes. Para más exactitud y precisión en mis datos he de decir que fui bautizada como Mercedes Fernández Guadarrama y llegué al mundo el 20 de junio de hace veintitrés años en esta misma casa. Dejo constancia de estos datos no sólo para que quien lea estas cuartillas sepa que mi historia es verídica, sino también para que yo misma esté convencida de que aún queda en mí algo de lucidez.

La naturaleza se empeñó en negarme la salud completa y mis padres se encargaron de acrecentar esa brecha, cada vez mayor, que se abría entre el resto de mi familia y yo. No les reprocho sus cuidados ni sus excesos, todo lo contrario, pero algunas veces me he preguntado si realmente valió la pena el haberme privado de momentos irrepetibles con tal de no provocar mayores estragos en mi cuerpo frágil.

He pasado prácticamente todos mis días dentro de esta casa silenciosa y triste, incluso he llegado a creer que algo de ella se adueñó de mi temperamento. Atendida por algunos, ignorada por otros, he venido a ser parte del mobiliario de esta casa, a la que muy pocas veces he llamado �hogar� porque para mí está muy lejos de serlo.

Las únicas diversiones, el único aliciente para continuar con esto que algunos llaman vida y que yo no sé cómo nombrar, han sido devorar el contenido de la biblioteca familiar que se fue acrecentando con el transcurrir de las generaciones y sentarme a tocar el piano, que mi padre me obsequió al cumplir los quince años, frente al enorme espejo que cuelga en uno de los rincones mejor iluminados del salón.

Ver mi imagen reflejada en el espejo de marco dorado que ha permanecido en ese mismo sitio desde hace más de un siglo, siempre despertó en mí una sensación extraña. Nunca fui vanidosa ni me empeñé en resaltar una hermosura que jamás fue tal, sin embargo, debo admitir que desde pequeña he experimentado una satisfacción auténtica al ver mi rostro en aquel viejo óvalo de vidrio. Quizás haya sido una forma de �escapar� a otra dimensión, de viajar a un sitio alterno en el que podía ser una mujer libre; tal vez sólo fue la manera que encontró mi mente para mantener por años la cordura. Sin embargo, de esto último, como he dicho antes, ya no puedo estar tan segura�

Todo empezó hace unas cinco semanas, cuando sentada frente al espejo que ya he mencionado, leía una novela de aventuras enviada desde Madrid por mi hermana mayor. No era muy tarde pero en esta casa enorme en la que los silencios devoran cualquier sonido, la quietud era tan lóbrega como un callejón oscuro a medianoche. Decía, pues, que leía con la mayor concentración posible, cuando de pronto, sin saber por qué, algo me hizo levantar la vista del libro y detenerla en mi fiel compañero: el espejo del salón.

Al principio no fui consciente de nada extraño o fuera de lo normal, ya que el espejo me devolvía el reflejo de un rostro femenino joven, casi translúcido, delgado, con pómulos altos, boca pequeña, ojos negros y cabellos largos del mismo tono; es decir, tal cual es mi aspecto en la realidad. Sin embargo, detrás de mí, o mejor dicho, detrás de mi reflejo se veía una especie de sombra diáfana inmóvil que en aquel momento no pude definir con exactitud pues al primer parpadeo se esfumó del sitio que ocupaba.

En ese instante pensé que todo había sido producto de mi imaginación o de mi enfermedad y no tuve un motivo preciso para sentir miedo. Simplemente lo dejé pasar y continué inmersa en mi lectura.

Pero a los pocos días sucedió un incidente más que estuvo muy lejos de ser atribuido a una mala jugada de mi mente febril. Esa noche, por segunda vez, pude ser testigo de que algo o alguien está aterrándome para divertirse conmigo.

Tocaba mi pieza favorita en el piano tratando de conciliar el sueño pues todos en casa dormían desde hacía horas. Como ya he dicho antes, disfruto de verme reflejada en el espejo antiguo de la sala y mientras mis manos recorrían de memoria las piezas del teclado, fijé mis ojos en aquel objeto seductor. Y entonces lo vi ¡juro por el cielo que vi a un hombre de pie detrás de mí!

Como es de esperarse, giré la cabeza con toda la rapidez posible pero no encontré a nadie en el sitio que aquel ser ocupaba segundos antes. Respiraba con dificultad, todo el salón estaba en penumbras y completamente desierto, fuera de mí no había nadie más en aquella habitación. Mis manos se habían crispado de terror sobre el teclado. Poco a poco me puse de pie y cuando estaba a punto de reírme de mi miedo injustificado, atribuyéndolo al insomnio y a la oscuridad de la noche, volví a fijar la vista en el espejo y entonces pude ver en él a un hombre que esgrimía un puñal moro plateado mientras me dedicaba una sonrisa maléfica, mefistofélica, y sus ojos despedían una furia animal.

No recuerdo más. Mis padres dicen que en mitad de la noche escucharon un alarido terrible, casi sobrehumano y que poco después, al bajar precipitadamente, me encontraron desmayada en el centro del salón. Cuando recobré el sentido no logré hilar las palabras hasta muchas horas después, palabras que, por supuesto, nadie creyó.

Desde el día en que sucedió el extraño episodio, me rehusé a salir de mi habitación y supliqué a mis padres, entre gritos y sollozos, que sacasen de mi alcoba cualquier espejo o cosa semejante. Ellos, como era de esperarse, al verme tan alterada y por orden del médico de la familia, hicieron lo que les pedí aunque no pudieron comprenderlo.

Mas ninguna de esas precauciones han bastado, desde aquella noche he padecido un terrible estado de angustia e impotencia, de terror exacerbado, de vigilia constante. Casi no he dormido y, en los breves instantes en que lo he hecho, despierto gritando, recordando a un hombre que me persigue en sueños con un arma de plata en la mano. Ignoro qué o quién sea, así como el motivo de su ensañamiento conmigo. Sólo sé que ese ser venido desde quién sabe dónde me odia y no descansará hasta aniquilarme por completo, lo ha hecho ya con mi razón, únicamente falta dar el golpe final, encontrar el momento justo para lograr lo inevitable.

A toda hora escucho murmullos, jadeos inexplicables, risas burlonas y, tras de todo ello, mi nombre repetido una y mil veces: Mercedes, Mercedes, Mercedes� Precisamente ahora él está aquí, detrás de mí, percibo su aliento, su presencia maligna y perversa. No me da tregua, no me la concede, quiere sangre, se alimenta de muerte y yo soy su presa, su presa predilecta.

¡Ya no puedo continuar con esto! Estoy atrapada, acorralada, dominada por el pavor que me inspira un ser al que no sé si yo misma hice venir desde su mundo o es que él me ha trasladado al suyo. Tiembla mi mano al escribir estas frases. Pero aún con todo y eso dejaré constancia de lo que finalmente me orilla a tomar una decisión. La Decisión.

Ayer por la tarde a la hora del baño, en el momento en que introduje un pie en la bañera observé por encima de mi hombro, reflejado en el agua tibia, el rostro de aquel ser aterrador que de un sólo tajo me degollaba, o mejor dicho, degollaba mi reflejo. Muda de terror observé, a través del agua, la escena de mi muerte a la vez que el hombre de mis pesadillas permanecía impávido disfrutando ver caer la sangre sobre mi cuerpo. ¡No encuentro palabras para poder trasladar al papel lo que sentí! Ni siquiera sé cómo pudo resistir mi débil corazón ese trance monstruoso.

Después de ese vistazo adelantado de mi fin supe que mi suerte está echada. Mas de una cosa estoy segura: No será ese ente maléfico quien me quite la vida. ¡Con los últimos bríos que me quedan juro que no permitiré que se alce con la victoria absoluta! Por ello he decidido armarme de todo mi valor y bajar al salón ahora mismo, aprovechando que todos en casa duermen la siesta, para estrellar contra el suelo, de una vez por todas, al causante de mi desgracia.

¿Y después? El resto del trabajo lo hará el contenido del frasco diminuto que hurté del maletín del médico la última vez que estuvo aquí. Dejaré que se cumpla mi destino, el cual asumí desde siempre. La muerte toca a mi puerta, lo sé, pero seré yo misma quien atienda.

No se culpe a nadie de mi muerte� si acaso, cúlpese al espejo antiguo del salón y a mi embeleso irracional de contemplarme días tras día, año tras año, en ese óvalo del tiempo, esa puerta dimensional desconocida que se abre detrás de cada espejo.


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26/10/2012 ÁGATHA Gracias, Khalia!! ;-)
24/10/2012 khalia woow a mi tambien siempre me ha dado curiosidad los espejos siento que son como una especio de portal hacia una dimencion paralela o distinta a la de nosotros buena historia ÁGATHA tienes mi voto.

28/06/2012 ÁGATHA Los espejos siempre me han atraído (demasiado).

E inevitablemente eso me hace imaginar cosas detrás de ellos (otros mundos, otras dimensiones si quieres) y, por ende, generan en mí historias donde "ellos" son los protagonistas.

Gracias por comentar y leerme.

28/06/2012 EndriagoTarasca Para mi abuelo, que aparezcan imágenes y sonido a través de los televisores, no puede ser obra de seres humanos� el siempre me decía:.

- �sabes porque envían tantos cohetes al espacio?.

- �Para investigar las estrellas, abuelo?.

- No, para tenernos controlados y para saber que cuando ellos quieran, nos pueden hacer caer millones de bombas desde el cielo.

Mi abuelo, era un hombre encantador, un hombre afable, un hombre bueno� me hablaba de muchas cosas pero nunca me hablo de los espejos.

Para eso ya te tenemos a ti ÁGATHA.

Gracias por el relato.

Endriago Tarasca.

04/03/2012 zahori Que genial historia!
05/02/2012 erecta Linda historia...me qde pegada jajaja!!xD
02/02/2012 trolacas punisher Te felicito, tienes mi voto
23/01/2012 ÁGATHA Gracias por sus comentarios, me gusta escribir y trato de hacerlo lo mejor posible, aunque casi no escribo relatos de terror.
22/01/2012 godemon13 sublime�léxico�que usaste en la escritura de este relato, sigue asi
16/01/2012 J.Silva

Te doy mi voto con mucho gusto Ágatha, un excelente cuento con profunda psicología de una mente en conflicto. Te mando un afectuoso saludo. J.Silva

12/12/2011 ÁGATHA Wow!! gracias a ambos y gracias por votarme!! No escribo muchos relatos de terror, pero los que tengo los iré subiendo. La mayoría puede asociarse más con el terros psicológico, es decir, algo que está dentro nuestro... bueno, al menos me llama más la atención eso que escribir sobre espectros, fantasmas, etc.
11/12/2011 Agatha_Christie

este cuento lo he leido antes,y sinceramente,me encantó,un beso,guapa ; )

11/12/2011 El Escritor Me encantó!!! Ya te dí mi voto. Un saludo
Kanteiro �Cuento espectacular!, me encanta





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