|
Hola
esto me lo contó una amiga, pero como no sé si es verdad lo subo a leyendas
urbanas.
Hace tiempo una
mujer dio a luz dos gemelas llamadas Megan y Sarah. Las dos se llevaban muy
bien y aparte de ser hermanas eran muy buenas amigas, un desgraciado día la
madre de las niñas murió en un accidente de tráfico, y a consecuencia de eso
separaron a las niñas, que no se volvieron. Pasaron los años, Megan consiguió
trabajo, se casó y tuvo dos hijos Aaron y Lucio. Cuando los niños rondaban los
13 años un día se quedaron solos en casa, estaban a punto de acostarse cuando tocaron
al timbre y al abrir la puerta, se encontraron con una mujer que tenía aspecto
de mendiga y parecía enferma, que les dijo
-
Disculpen, ¿no podría darme algo para beber?
Los chicos, siendo unos completos maleducados,
le cerraron la puerta en la cara sin decir una sola palabra, y se fueron a
dormir.
A
la mañana siguiente, vieron en el noticiero que una mujer había muerto de deshidratación,
y comprendieron que era la mujer que les había pedido algo para beber la noche
anterior.
Cuando la madre se enteró, les contó que
habían dejado morir de sed a su tía
Sarah.
Por
la noche ellos se levantaron, y al ver algo que había escrito en el espejo
murieron de un ataque al corazón.
"Los veo ahí abajo, gracias por dejarme
morir" - Sarah
|